La osteogénesis imperfecta es una enfermedad genética caracterizada por facilidad para las fracturas óseas, generalmente sin causa aparente. Hay diferentes formas de gravedad de la enfermedad que puede aparecer incluso intraútero.

La causa es un defecto congénito que afecta a la producción de colágeno. Este colágeno es la proteína más importante del tejido conectivo y forma la red sobre la que se depositan los minerales en el hueso. La afectación del colágeno también se puede ver en otras estructuras como las escleróticas que aparecen azule, laxitud de las articulaciones y deformidad vertebral con cifosis.

Existen cuatro tipos de osteogénesis imperfecta siendo la más común y más suave el tipo I mientras el tipo II es la forma más grave; generalmente letal al nacimiento debido a problemas respiratorios. Hay también deformidades y fracturas múltiples así como estatura corta y desarrollo defectuoso del aparato respiratorio lo que conduce a la muerte.

También se aprecia sordera, alteraciones de la dentadura y de la caja torácica, hiperlaxitud articular y pobre masa muscular.
La mayoría de los casos la causa es un defecto genético, autosómico dominante, por lo que es importante el estudio de otros familiares. En otros casos el defecto genético ocurre por una mutación espontánea.

Una persona con osteogénesis imperfecta tiene el 50% de posibilidades de transmitir esta enfermedad a cada uno de sus hijos. Por ello es importante el consejo genético para conocer bien las bases genéticas de la enfermedad y las posibilidades de transmisión hereditaria, de manera que se pueda proporcionar un diagnóstico prenatal de la enfermedad.

No existe un tratamiento eficaz para la osteogénesis imperfecta por lo que debe prevenirse las complicaciones derivadas de las deformidades y fracturas óseas así como medidas de rehabilitación y ortopedia en estos enfermos. Existen algunos intentos con nuevos medicamentos como los bifosfonatos aún en estudio.

Para mayor información conectar con la Asociación de Huesos de Cristal.