El envejecimiento: provoca una disminución de la cantidad del
hueso, por tanto, cualquier persona puede padecerla. La herencia: aquellos que tienen antecedentes familiares de
fracturas. Se conocen algunos de los genes relacionados con el desarrollo
de una masa ósea, por lo que existe la posibilidad de evitar la enfermedad
actuando desde la infancia. La dieta pobre en calcio: este es un elemento fundamental en
la formación de hueso y se contiene principalmente en los derívados
lácteos (leche, yogur, queso y helados), aunque también está presente
en otros alimentos como pescados azules, frutos secos,etc...