La enfermedad ósea de Paget es una enfermedad crónica que afecta a una o más regiones del esqueleto dando como resultado unos huesos agrandados y deformes. El exceso de remodelado óseo ocasiona que el hueso sea a la vez liso y frágil. Como resultado, aparecen en el enfermo afecto el dolor óseo, la artrosis, deformidades importantes y fracturas óseas.

La enfermedad es más frecuente es la raza blanca y más rara en los asiáticos. No se diagnostica por debajo de los 40 años pero su incidencia sube hasta un 3% en los que tienen más de 60 en la población española. Se afectan igualmente los varones y las hembras

El síntoma más común es el dolor óseo. Este aparece en los huesos afectados así como también en las articulaciones adyacentes. Cuando afecta al cráneo puede dar lugar a dolores de cabeza y sordera. Aparece una neuropatía por afectación de los nervios del cráneo o columna; las deformidades aparecen más en los huesos largos así como en el cráneo y hay fracturas tras pequeños traumas.

Los huesos afectos de Paget tienen unas características especiales en rayos X. Cualquier hueso puede afectarse incluyendo los pequeños huesos de manos y pies. Lo más frecuente es la columna, cráneo, pelvis y extremidades inferiores. Algunos casos tienen solamente afectación de un hueso (forma monostótica ) y otros tienen tres o más huesos (forma poliostótica).En otros casos, el diagnóstico se realiza al encontrarse un aumento de la fosfatasa alcalina total en sangre en un análisis de rutina.

El curso de la enfermedad varía de unas personas a otras, observándose desde personas con actividad metabólica baja a otras que tienen una progresión rápida. En líneas generales, los síntomas crecen lentamente en los huesos afectos y no se afectan huesos previamente normales. El tratamiento no solo mejora el control de la enfermedad sino también disminuye la sintomatología. En los pacientes que no se tratan, la enfermedad de Paget es potencialmente grave ya que puede causar complicaciones dependiendo de la localización.

La enfermedad de Paget raramente es mortal. En menos del 1% de los casos puede degenerar el hueso dando lugar a la formación de un sarcoma osteogénico, una forma de cáncer óseo sumamente infrecuente.
No existe relación entre la dieta y la enfermedad. Sin embargo debe asegurarse una ingesta de calcio alrededor de 1 gramo diario así como la toma abundante de sol y 400 unidades de vitamina D diarias para mantener un esqueleto sano. El ejercicio es muy importante para mantener la salud ósea y por lo tanto especialmente útil en los enfermos de Paget. El ejercicio también ayuda a evitar la ganancia de peso y a mantener la movilidad de las articulaciones.

Hay dos tipos de fármacos antiresorbedores, la calcitonina y los bifosfonatos, con los que se puede controlar la actividad metabólica de la enfermedad. En ciertos casos, los enfermos se hacen resistente a un tipo de fármaco por lo que debe cambiarse periódicamente a otro. Cuando existen complicaciones importantes puede estar indicada la solución quirúrgica. Esto es más claro en los casos de fractura o bien también cuando hay alguna artritis degenerativa severa, generalmente afectando a la cadera o las rodillas. También está indicada la cirugía cuando existe deformidad ósea intensa, sobre todo de la tibia, donde puede estar indicada una osteotomía.